viernes, 31 de enero de 2014

AL MAESTRO CON CARIÑO 1 (SERIE DE NOTAS SOBRE EVALUACIÓN Y APRENDIZAJE)

¿Qué podemos hacer los maestros frente a una generación distinta de alumnos: a quienes les toca la difícil tarea de sembrar las bases del nuevo siglo y a quienes no podemos darle lo mismo que nos dieron nuestros padres y maestros pues les serviría de poco ( con excepción de la Ética) para atender las demandas y condicionamientos del sistema y que como característica resaltante, está completamente atrapada por la tecnología, que hace las veces de madre de unas conciencias cada vez más frías… tan frías como las conciencias que una máquina podría formar. La respuesta no puede ser tan simple. Depende del criterio de cada maestro y de la misión y visión que se haya elaborado en cada centro educativo. También de las políticas públicas de cada Estado. Pero vayamos mejor al centro de nuestra preocupación, el alumno. Se me ocurre preguntarle a los maestros, a los centros educativos y a los entes del Estado encargados de la educación: ¿Habrán entrevistado alguna vez al alumnado acerca de su propia educación antes de elaborar el perfil de educando? Hay padres de familia y maestros que me han preguntado: ¿Es adicción a la tecnología lo que padecen nuestros hijos? ¿Qué hacemos para desarrollar la creatividad y especialmente, el pensamiento crítico para que nuestros alumnos sepan discriminar contenidos del Internet? ¿Debemos quedarnos sin hacer nada y permitir que las máquinas deshumanicen a nuestros hijos y a nuestros alumnos? En realidad no podemos hacer nada contra las máquinas salvo aprovecharlas para nuestros intereses educativos. Todo ello requiere que padres y maestros de las generaciones anteriores y la actual, se pongan de alguna manera de acuerdo y establezcan criterios más orientadores que sancionadores para esta generación que ya se les escapó o se les está escapando. Y ni hablar de las futuras. Miren a los chiquilines del Kinder tan hiperactivos en su mayoría anestesiados contra el aburrimiento con sus Tablets, sus iPods, sus Smartphones 3G , sus juguetes a control remoto y/o sus Monster high. Definitivamente nada que ver con nuestro pasado escolar. Con mi experiencia docente desde el nivel inicial, los grados primaria y secundaria, el bachillerato -que duró poco y lamentablemente fue suprimido- y a nivel universitario el pregrado y finalmente las aulas de Maestría o Magister he llegado a compenetrarme con las preocupaciones de maestros y maestras especialmente de las zonas más pobres del país. Es desde este cúmulo de experiencias que quiero escribir algunas notas para todos los maestros que a lo largo de la vida fui conociendo, con quienes fui aprendiendo y compartiendo saberes.

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