viernes, 31 de enero de 2014

EL PORTAFOLIO Dejando atrás la viejas pruebas estandarizadas

“La concepción constructivista del aprendizaje exige una estrecha relación de las actividades de evaluación con las del aprendizaje” (1,p.17) Si vamos más allá de lo anteriormente formulado y partimos de la tesis que la evaluación puede ser un gran método de aprendizaje habremos logrado rescatar la esencia misma de la evaluación, y esto es porque lo más importante de la acción de evaluar es saber qué es lo que vamos a hacer después. Si no hay una retroalimentación o feedback ésta deja de tener sentido. Antiguamente, la evaluación tenía una función sancionadora de modo que los viejos maestros evaluaban principalmente para “jalar” de curso al alumno que no había estudiado o aprendido. Hoy sería absurdo meterle miedo al alumno presentándose así: “Soy su profesora X y mi hobby es jalar” como se hacía hace treinta o cuarenta años y toda la clase se quedaba en silencio de puro susto. Creo que ante tamaña provocación los alumnos de nuestros días lanzarían una sonora carcajada y con razón. Según mi modo de ver las cosas he apostado siempre por la evaluación formativa y como herramienta técnica he echado mano del portafolio aunque nunca lo llamé precisamente con este nombre. El portafolio no es un álbum ni una carpeta simple de trabajo sino un registro continuo de las opiniones, expresiones de toda índole, entrevistas, representaciones gráficas, creaciones, composiciones, escritos, resúmenes, interpretaciones, etc. presentadas en forma individual por cada alumno en torno a un proyecto. Por el mismo hecho de ser elaborado por cada alumno en forma particular puede reflejar mejor las competencias logradas y el grado de desarrollo de las habilidades de cada alumno. Una de las principales ventajas del uso del portafolio es que los alumnos van a plasmar en diferentes formas sus ideas, emociones, y conocimientos a través de la escritura, lo cual les va a permitir ser más auténticos , libres y creativos al no verse presionados por modelos impuestos. En el portafolio, no se trata de hacer una acumulación de trabajos desligada de los temas curriculares sino por el contrario a través de este instrumento se podrán integrar los cursos sobre la base de un mismo tema generador. A manera de ejemplo puedo referir que cuando era directora de un colegio experimental de primaria nos reuníamos los profesores y yo para establecer tres o cuatro proyectos al mes para integrar transversalmente cursos y temas. Si por ejemplo en el curso de Ciencias Naturales se tenía que tratar acerca del cuidado del medio ambiente, la profesora de Lenguaje organizaba un concurso de cuentos a nivel de aula. Elegido el cuento se elaboraba un guion en forma conjunta, a su vez la profesora de Formación Artística hacía que los alumnos confeccionaran títeres para representar el cuento ante los más pequeños. Paralelamente en el curso de Matemática se elaboraban presupuestos de acuerdo a los materiales y costos del mercado, y así sucesivamente como en cadena se iba integrando todo en torno a un proyecto que estimulaba la participación de alumnos, maestros y padres de familia. Terminado el proyecto con la exhibición de la obra ante alumnos y visitantes se evaluaba la participación de los alumnos desde la perspectiva de pares y del maestro. En gran parte el portafolio servía para registrar etapas previas, intermedias y/ o posteriores de cada proyecto. Una primera condición para que el portafolio funcione como instrumento de aprendizaje y de evaluación es que todo el trabajo se realice en clase, aunque los niños puedan llevárselo después a casa y conversar con sus padres sobre sus trabajos y la otra condición es crear un “clima” agradable ,de respeto y tolerancia en el aula de modo que todos los alumnos tengan las mismas oportunidades para desarrollar sus capacidades y logro de objetivos. Con el uso del portafolio no se pretende reemplazar las otras formas de evaluación ( inicial, sumativa, criterial , cuantitativa, etc.) sino de implementar una nueva manera de evaluar atendiendo a la diversidad y al conocimiento individual de cada alumno por parte del maestro. Este mejor conocimiento de sus alumnos desarrollará en el docente una mejor capacidad de observación, le permitirá una mejor aproximación al modo de aprendizaje y a las motivaciones de sus alumnos, le permitirá conocer mejor los factores externos que puedan estar limitando el aprendizaje de alguno de ellos y le permitirá una comunicación más fructífera con los padres de familia. (1)CASTILLO ARREDONDO, SANTIAGO (2002): Compromisos de la evaluación educativa. Madrid. Prentice Hall

AL MAESTRO CON CARIÑO 1 (SERIE DE NOTAS SOBRE EVALUACIÓN Y APRENDIZAJE)

¿Qué podemos hacer los maestros frente a una generación distinta de alumnos: a quienes les toca la difícil tarea de sembrar las bases del nuevo siglo y a quienes no podemos darle lo mismo que nos dieron nuestros padres y maestros pues les serviría de poco ( con excepción de la Ética) para atender las demandas y condicionamientos del sistema y que como característica resaltante, está completamente atrapada por la tecnología, que hace las veces de madre de unas conciencias cada vez más frías… tan frías como las conciencias que una máquina podría formar. La respuesta no puede ser tan simple. Depende del criterio de cada maestro y de la misión y visión que se haya elaborado en cada centro educativo. También de las políticas públicas de cada Estado. Pero vayamos mejor al centro de nuestra preocupación, el alumno. Se me ocurre preguntarle a los maestros, a los centros educativos y a los entes del Estado encargados de la educación: ¿Habrán entrevistado alguna vez al alumnado acerca de su propia educación antes de elaborar el perfil de educando? Hay padres de familia y maestros que me han preguntado: ¿Es adicción a la tecnología lo que padecen nuestros hijos? ¿Qué hacemos para desarrollar la creatividad y especialmente, el pensamiento crítico para que nuestros alumnos sepan discriminar contenidos del Internet? ¿Debemos quedarnos sin hacer nada y permitir que las máquinas deshumanicen a nuestros hijos y a nuestros alumnos? En realidad no podemos hacer nada contra las máquinas salvo aprovecharlas para nuestros intereses educativos. Todo ello requiere que padres y maestros de las generaciones anteriores y la actual, se pongan de alguna manera de acuerdo y establezcan criterios más orientadores que sancionadores para esta generación que ya se les escapó o se les está escapando. Y ni hablar de las futuras. Miren a los chiquilines del Kinder tan hiperactivos en su mayoría anestesiados contra el aburrimiento con sus Tablets, sus iPods, sus Smartphones 3G , sus juguetes a control remoto y/o sus Monster high. Definitivamente nada que ver con nuestro pasado escolar. Con mi experiencia docente desde el nivel inicial, los grados primaria y secundaria, el bachillerato -que duró poco y lamentablemente fue suprimido- y a nivel universitario el pregrado y finalmente las aulas de Maestría o Magister he llegado a compenetrarme con las preocupaciones de maestros y maestras especialmente de las zonas más pobres del país. Es desde este cúmulo de experiencias que quiero escribir algunas notas para todos los maestros que a lo largo de la vida fui conociendo, con quienes fui aprendiendo y compartiendo saberes.